Prioridad a los autos
*) Por Carlos Godoy.
Los cambios en el tránsito en la ciudad han sido pensados desde los autos, priorizando a estos y a los automovilistas. El transporte público ha sido excluido de las 30 manzanas comprendidas por Gualeguaychú-Bavio/La Paz-Laprida/Belgrano-Salta/Italia-Santa Fé. Sólo algunas líneas pasan por España-25 de Mayo sin paradas en la cuadra del Banco Nación ni en la plaza 1° de Mayo. El Transporte Público ha sido completamente excluido (en el cuadrante delimitado anteriormente) de las calles 9 de Julio- San Juan, Monte Caseros-Corrientes, Pellegrini-Buenos Aires, Alem-Perú, Andrés Pasos-25 de Junio, Uruguay-Cervantes.
Quien quiera llegar a la esquina de San Martín y Urquiza deberá caminar dos cuadras y media como mínimo y hasta cuatro cuadras y media desde las paradas. Hay que agregar la dificultad de los “cuesta arriba” de los que tienen que bajar de colectivos en Plaza Alberdi (recorriendo 500 metros a pie que significan 10 minutos de tiempo que se deben agregar al viaje considerando además el sobre esfuerzo a realizar para las personas en general y para los mayores en particular).
La distancia entre paradas ha sido extendida en algunas situaciones a cinco cuadras como en el caso de las de las líneas 8/12/14/22 sobre España antes de Italia y la que le sigue en 25 de Mayo entre 9 de Julio y Belgrano. Aclaremos que estas cinco cuadras medidas en metros significan 700 metros. Una situación parecida se da en las paradas sobre Almafuerte antes de Soler y la que le sigue en calle Gualeguaychú entre Cura Alvarez y Perón, de la línea 4: están separadas por una distancia de 800 metros aunque las cuadras son tres pero de gran longitud. Las paradas de las líneas sobre Almafuerte-Gualeguaychú en la zona de Cinco Esquinas dejan su pasaje a 400/500 metros de la terminal de ómnibus (imaginemos la gente que tiene que viajar con bolsos y en situaciones de lluvia).
La determinación de los carriles exclusivos no compensa el inconveniente de la distancia a caminar para llegar a un banco, la Catedral, la Escuela Normal, la Municipalidad, la peatonal y los comercios, dentro de la “zona de exclusión de colectivos”. En el antiguo esquema de sentidos de las calles lo correcto para agilizar el cruce del centro por el transporte público hubiera sido transformar en exclusivas en sus tramos céntricos las calles Alem-Perú, Buenos Aires-Pellegrini y La Paz-Laprida. Por supuesto en este esquema mantener todas las paradas anteriores sobre la Plaza 1° de Mayo en 25 de Mayo y Urquiza.
La mayor rapidez con que hoy cruzan el centro los colectivos no significa mayor frecuencia. Las frecuencias están determinadas por los lapsos que separan las salidas desde sus bases de las unidades en servicio calculando una velocidad promedio comercial que debe tener en cuenta eventuales dificultades. Estos lapsos deben mantenerse en todo el recorrido del servicio. Las frecuencias informadas al día de hoy por las propias empresas están muy lejos de los 10 minutos determinados en el Contrato de Concesión y la Ordenanza que lo autorizó. En todo caso, en la nueva situación a las bajas frecuencias no se le agrega las demoras por dificultades en el tránsito del centro (si son ciertas las mediciones realizadas por los funcionarios municipales). La baja calidad del servicio actual por sus bajas frecuencias y por el zigzagueo e irracionalidad de sus recorridos persiste ahora acusado en intensidad a partir del alargamiento de algunos recorridos como la línea 2 que llega ahora hasta Carbó cuando antes pasaba la plaza por Urquiza agregando nada menos que 1.000 metros a su recorrido. Es posible que algunos recorridos se hayan enderezado y simplificado pero insistimos que estas posibles ventajas no compensan ni cercanamente el perjuicio e incomodidad de excluir las paradas y los colectivos de las treinta manzanas comprendidas entre Gualeguaychú-Bavio/Italia-Santa Fe/La Paz- Laprida/Belgrano-Salta.
Las declaraciones de funcionarios municipales en relación a las intenciones de favorecer el sistema de transporte público por las medidas de tránsito que estamos analizando tienen un evidente contenido de perversidad consciente dado el efecto perjudicial claramente registrado para los usuarios del sistema. El gobierno municipal no solo no consultó a los usuarios a través de las vecinales, tampoco ofreció información anticipada de sus planes en relación a paradas y recorridos. Esto hubiera permitido sondear opiniones y necesidades. Los estudios (encargados en su momento por distintos gobiernos de la ciudad) de la UTN, el PTUMA y el de la brasilera Logitrans tienen concepciones completamente opuestas a lo que se ha ensayado aquí.
No solo los estudios encargados y pagados por el estado de la ciudad tienen concepciones opuestas a la de los cambios aplicados: en el mundo se trata de dar prioridad al transporte público y los peatones y desalentar el uso del automóvil en los centros urbanos. No sólo eso sino que el propio Ministro de Transporte de la Nación Guillermo Dietrich tiene esta concepción y lo ha expresado claramente: “prioridad al transporte público” y “desalentar el uso del auto en los centros urbanos”. Estos cambios de nuestra ciudad se pensaron con una mentalidad elitista y limitada, desde los autos y para los automovilistas, despreciando a los ciudadanos. Priorizar el Transporte Público es priorizar a los ciudadanos. La ciudad es de los ciudadanos no de los autos. Crear una zona de exclusión de colectivos en las propias 30 manzanas céntricas es un acto antipopular en su esencia y antidemocrático en la forma aviesa, improvisada y perversa en que se implementó. La consideración a la Mesa del Transporte ni siquiera tuvo la actitud de comunicar en tiempo lógico y con el respeto que merecen los ciudadanos usuarios del transporte público las medidas que se proyectaban implementar.
Los cambios en el centro han priorizado a los autos. “Pero los autos –además de la inconveniencia de ser el principal medio de transporte en los cascos históricos de las ciudades por la estrechez de sus antiguas calles- aportan otro inconveniente muy importante en estos tiempos: su ineficiente e irracional consumo de energía”. “Los autos en Argentina queman la mitad de los combustibles líquidos y estimativamente un quinto de toda la energía consumida en el país y sólo transportan en los viajes habituales de las ciudades una parte muy pequeña de los ciudadanos que se trasladan a trabajar, estudiar o pasear. Se quema esta cantidad de energía en una situación dónde el país ha pasado a ser deficitario en este aspecto y la importación de energía es uno de los grandes rubros que aporta perversamente a lo que llaman los economistas la “restricción externa” (la escasez de divisas)”. En enero de este año escribíamos estas advertencias sin imaginar los irracionales cambios que los funcionarios municipales estaban “estudiando”.
El gobierno municipal tiene siempre la posibilidad de enmendar sus decisiones pero la forma en que se encamina al proceso de finalización de la concesión del transporte muestra que no ha comprendido la necesidad de una reestructuración profunda de recorridos y otros aspectos poniendo al sistema de transporte público y a los ciudadanos usuarios en prioridad absoluta. Un Plan Ejecutivo de Restructuración del Transporte Público es imprescindible para poder licitar la nueva concesión del servicio.
Carlos Alberto Godoy
Dirigente del Parido Socialista Auténtico
Miembro del Foro de Políticas Públicas de Entre Ríos
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Fuente: comunicado/nota de FUNDER, sitio de FUNDER 2014-2020 (recuperado de archivo).
