Por qué sigue vigente la visión de Raúl Uranga
*) Francisco Uranga .
Raúl Uranga gobernó menos de cuatro años, pero dejó una marca imborrable en la historia entrerriana. Podría no haber sido así; hubiera sido lógico que no lo fuera. Llegó al poder en 1958 tras unas elecciones con una legitimidad minada por la proscripción del peronismo. Sufrió el acoso del poder castrense, que realizó más de 30 plantemientos militares al presidente Arturo Frondizi y lo derrocó con un golpe de Estado en 1962. Tuvo diferencias con el Ejecutivo nacional sobre temas clave, que logró sacar adelante sin el apoyo de la presidencia. Recibió una provincia atrasada y aislada; en cuatro años la comunicó internamente y con el resto del país y sentó las bases para su desarrollo y modernización.
Este lunes se cumplen 41 años de la muerte de Uranga, el único gobernador desarrollista de Entre Ríos. Dirigió la provincia en tiempos difíciles, mucho más que los de nuestros días. Entonces no existían las fuentes de financiamiento que hay ahora; la tecnología era mucho más rudimentaria, inaccesible y costosa, y no existía en nuestro país. Su obra cumbre, el túnel subfluvial, demandó la contratación de destacadas firmas internacionales y la importación de tecnología de punta para construir una infraestructura pionera en Sudamérica. La posibilidades económicas, sociales y culturales de los entrerrianos eran mucho más limitadas que las que disfrutamos nosotros.
Hasta ese momento, la provincia había sido una isla . No existía una sola conexión terrestre con el resto del país, ni con Uruguay. El dato resalta la importancia de la conexión vial entre Santa Fe y Paraná. La obra se hizo sin apoyo del Gobierno nacional y contra la resistencia de ciertos sectores del Ejército, que veían con malos ojos la comunicación del litoral: creían que facilitaría una invasión brasileña en caso de que estallara una guerra con el país vecino. Por eso se optó por un túnel y no un puente, que era la idea preferida por Uranga. Para hacer un puente se necesitaba la autorización del Gobierno Nacional; para un túnel, no, porque el lecho subfluvial es jurisdicción interprovincial.
Con un proyecto modernizador y progresist a , Uranga impulsó la industrialización y la comunicación interna de la provincia. Bajo el lema hay que sacar a Entre Ríos del barro , prometió en campaña construir 400 kilómetros de rutas; hizo 600. Pero el túnel es, sin dudas, el símbolo de la determinación del mandatario por cambiar radicalmente la realidad la provincia.
En 1960, Uranga y el gobernador santafesino Carlos Sylvestre Begnis firmaron un tratado en el que las provincias se comprometían a construir el túnel con recursos propios. Dos años después, las obras ya estaban en marcha. Fue una tarea titánica que señaló un camino que continuaron sus sucesores. Tras el derrocamiento de los desarrollistas, gobernaron radicales y militares. A pesar de las suspensiones temporales, las obras siguieron adelante.
El tiempo engrandece la historia del túnel. En 2013 se anunció la construcción de un puente entre Santa Fe y Paraná. Una obra importante, estratégica. Si todo avanza según lo esperado, la construcción comenzará en 2018. Cinco años después del anuncio. Y concluirá en 2022.
El túnel podría haber sido una promesa incumplida; hubiera sido lógico que lo fuera. A la distancia, Raúl Uranga parece más un Quijote soñador que un hombre ejecutivo y conocedor de la realidad entrerriana. Era, en alguna medida, las dos cosas: sabía qué había que hacer para que la provincia saliera del atraso y se animó a soñar con hacerlo. Cumplió. Por eso, más de cuatro décadas después de su muerte, sigue siendo un ejemplo para nosotros. Y una inspiración. Porque si Uranga y su equipo de gobierno pudieron en condiciones mucho más adversas que las actuales, nosotros podemos hacerlo ahora.
* Francisco Uranga es vicepresidente de la Fundación para el Desarrollo Entrerriano (FUNDER)
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Fuente: comunicado/nota de FUNDER, sitio de FUNDER 2014-2020 (recuperado de archivo).
